viernes, 23 de enero de 2015

Charlas de madrugada.

La protesta de las yemas.

Levanto mi voz en protesta porque no estamos dispuestos a tolerar éstas injusticias una vez más.
Mis hermanos y yo hemos obedecido tus indicaciones durante 38 años incluso en acciones completamente desagradables. El meñique siempre afeminado, nunca se quejó cuando lo embarraste de esa salsa horrible que escupiste al probar. Yo, el anular, tengo poca carga de trabajo y sólo apoyo a los demás cuando puedo, El medio, a veces grosero lo regañamos cuando modela de forma indecente, El índice, inquisidor y acusador pero muy trabajador. Por último el gordito que todos queremos y respetamos como líder en ésta mano tuya.
Lo acontecido  anoche fue la gota que derramo el vaso. Estamos coordinados con los dedos de la mano izquierda y trabajamos con gusto, lo hemos hecho desde niños y lo seguiremos haciendo por algunos años más.
De niños las texturas eran muy diferentes, lo pegajoso era común entre nosotros, la tierra y el chocolate que salía cuando papá nos bañaba era algo digno de verse. El constante roce con los dedos de los demás fue desapareciendo poco a poco. Los pequeños, fríos y polvorientos deditos de las primas, los largos y presumidos dedos de mama que nos apretaban con fuerza al cruzar las calles, los rasposos y callados dedos de papá.
El contacto con ellos se acabó por las mismas fechas que conocimos a Lizbeth (nuestra primera novia) fue ahí cuando encontramos nuestro uso favorito, platicar con los dedos de una niña fue lo más grandioso que hicimos en esos días de escuela,  las canicas dejaron de frecuentarnos y aparecieron las cartas de amor, dulces y chocolates compartidos con gusto por primera vez.
Pocos años después aprendimos a trabajar en equipo con la otra mano, nos ocupamos en tareas difíciles y repetitivas para conseguir dinero y tiempo que ocupaste en estudiar, nunca nos quejamos por las barbaridades que hicimos. Como limpiar el trasero o cortar las uñas de los pies con dedos pequeños e inútiles incapaces de hacerlo por ellos mismos. Cuando nos escondimos en la palma mientras tú peleaste por tonterías sin importancia. Incluso guardamos el secreto  cuando quebrantamos la ley de los hombres.
Hoy, las obligaciones son menos, convivimos con un celular, un sello y  un bolígrafo. La computadora es fiel compañera. Siempre te consideramos buen patrón pero lo que paso anoche no lo podemos perdonar…
Gracias a tus palabras platicamos con los dedos de Yadira, estuvimos con ellos en el café cerca de aquí. Ellos tienen la plática más entretenida del mundo. Desde los días de la infancia dejamos de tener contacto con otras manos, solo roces ocasionales sin charla y a veces con asco, en cambio con ellos la noche se volvió mágica, los vimos transportar seis o siete vodkas  a su boca, nosotros hicimos lo propio con ginebra sin olor y clara como las lágrimas cuando estamos solos.
Después jugueteamos un poco, ellos con el cabello, nosotros con la barba que te niegas a cortar,  los pies de ambos nos trajeron tambaleantes a este cuarto de hotel, un poco inconscientes de lo que hacíamos nos presentamos con el resto de su cuerpo, la suavidad del cuello, el oloroso cabello líquido y despeinado, acariciamos su vientre caliente e infinito, los hombros fríos a pesar del alcohol y los besos, sólo reaccionaron cuando mi hermano medio y el mayor atraparon al pezón rosado, duro y desafiante en pie de guerra, como valiente guerrero de infantería en primera fila a punto de pelear una batalla que sabe que perderá.
Comenzamos a bajar, los roces cada vez más fuertes y húmedos hasta que llegamos al final de la planicie del vientre, ¡en ese momento nos arrancaste la gloria que bien nos merecíamos! y pusiste en ése aromático y aterciopelado lugar tú horrible y desgraciado animal sin alma ni amor...


Y te olvidaste de nosotros.



viernes, 16 de enero de 2015

Charlas en la madrugada.

Rostros.

Tu carita cambia por mil razones, en ocasiones tus rostros invaden mi memoria, después trato de recordar los que provoqué sin querer y los que quise provocar, cada uno con su propio mensaje.

No pretendo describir tu belleza porque lo sublime no tiene comparación, pero si puedo recordar la intención de cada expresión:

El desdén por mis tonterías de poeta sin rimas.

El enojo porque mis garabatos no son para ti solamente.

La cejas arqueadas por la duda que provocan mis respuestas confusas.

Una sonrisa de alegría  sincera ante la confesión de mi sentir.

El orgullo, ahí no tengo participación pero es uno de tus favoritos.

El dolor que siempre te provoco sin querer.

Los mejores sólo aparecen de madrugada.

La paz al dormir (seguro no sueñas con el mio).

La picardía, con ojos cerrados media sonrisa y una mano torpe que busca algo en la oscuridad.

El placer que siempre he de confundir con dolor.

El mejor de todos solo se muestra por unos segundos cada vez, en él todo es maravillosamente desarticulado, con sudor radiante que ilumina la noche, las pupilas se esconden y el blanco es el color que nos une en el cielo.

Todos los derechos reservados


                                                             ^^^Juan Guerrero^^^

miércoles, 14 de enero de 2015

Pequeños de madrugada.

No encuentro el desorden de tus zapatos, las bolsas de mano dejaron de turnarse las entrañas. 
La volita de cabello enmarañado del bote de basura no aparecerá otra vez.
El helado insípido de una cuchara... Al caer accidentalmente en tu pecho adquiría su verdadero sabor.

martes, 13 de enero de 2015

charlas en la madrugada

Despedida.

Una noche para olvidar 
una vida se pierde en la oscuridad
el amor sobrevivió partido por la mitad
 y la madrugada consuela con la promesa de un pronto amanecer.
Una despedida que nace en el orgullo
un beso que muere en tu pómulo por última vez
 la sonrisa se esconde bajo la silueta de una mueca 
y el llanto es real como la noche cómplice del adiós.
Terminamos de contar los días de dos
ahora como antes hablamos cada quien de su propia historia
no tengo nada que reprochar 
porque yo falte a la promesa que se creía superior al tiempo.


Todos los derechos reservados.


Charlas de madrugada.

Frío.


Dormir sin sueño
Comer sin apetito
Éste dolor maldito
De mi ser es dueño.
La derrota se burla de la mala poesía y el amor fracasado, el camino terminó en la soledad donde comenzaron las ilusiones. Estoy sólo, sin esperanza, sin sabor en la boca, sin sudor en la espalda, con las manos en el frío de tu ausencia.
El dolor me consuela, pienso en él y te olvido por un instante, el cansancio de las lágrimas al desfilar por mi rostro es evidente, los recuerdos entorpecen mis pasos y el aire no quiere entrar a mis pulmones, sólo el viento se mantiene cómo cuando fuimos un solo ser hecho de dos partes que se unían en cuerpo y alma. Sólo el viento es indiferente a mi sufrir, cierro los ojos e imagino tu rostro, intento tocarlo, al levantar mis manos el viento las envuelve y también se burla de mí.
Todos los derechos reservados.
                                                               ^^^Juan guerrero^^^
Charlas en la madrugada.
Encanto.
El juego de los encantados fue uno de mis favoritos allá en mi niñez de tierra suelta, de tepocates supervivientes a la lluvia de piedras que me salpicaban los pies cenizos.
Era un juego mágico que detenía el tiempo del encantado, me divertían las poses en que mis primos quedaban con un poco de su gracia, parecían estatuas con su propia capa de polvo, sólo cuando yo era el inmóvil encantado perdía el sentido del juego. ¿Por que? quedarme quieto ¿solo por una regla del juego?
Nunca imaginé que algo me pudiera encantar y dejarme petrificado en realidad. ¡Qué iluso fui!
La mañana nublada de aquel día fue testigo del encantamiento de un hombre.
Perdí el control de la voz al intentar saludarte, diste media vuelta y el vaivén de tu cadera paralizó mis piernas, comprendí al encanto cuando miraste el sudor que brotó de mi camisa y tu voz selló el hechizo al decir -tal vez-.
Me encantan tus ojos que brillan en todo momento, Esas cejas como alas de gaviota, el chocolate que tiñe la piel de los labios que dicen
-tal vez-
Estoy encantado y no me puedo mover, así que seguiré contemplando tu rostro mientras estas frente a mí y respondes a mi torpe invitación con un encantador -tal vez-.
El encanto dura mucho más que la vida, un desfile de lunas pasaron desde aquella primer mirada, el chocolate mantiene su sabor a piel y sigo encantado, ahora no me puedo mover, no me quiero mover si me falta tu encantadora presencia.
Todos los derechos reservados.
^^^Juan Guerrero ^^^

Pequeños de madrugada

Mientras el consiente duerme yo despierto, la madrugada es cómplice de mis ansías por tu cintura. El frío calma y alienta la necesidad de hundir ésta firmeza sanguínea en la humedad aromática de tu oscuridad.

jueves, 8 de enero de 2015

Un recuerdo.

Soly Quian Tenorio Rosas.

Se dibujan pausadas, torcidas y deformes éstas líneas en el papel mientras pienso en ti y lo que pudo ser sí tus días no hubieran terminado poco después de tu llegada, Hijo mío.

Se terminó el vagar por noches interminables y tristes, una luz de salvación me iluminó cuando supe que vendría, la única esperanza de retomar el camino del bien llegó con la noticia de tu nacimiento.

Vivimos tiempos de gran dolor, tu con agujas en los brazos y yo con arpones en el corazón. Los pálidos, desnutridos e indiferentes doctores te consideraban una gran oportunidad para aprender de un caso único en el país uno de tres ejemplares en el mundo, como una especie nueva a la cual tenían el derecho de estudiar y someter a todas sus pruebas y estudios sin detenerse a pensar en tú sentir. Animales con un oído de plástico maleable, frío en parte que tocó tu pecho, oídos sintéticos igual que sus incoloras conciencias.
La impotencia de verte sometido por sus máquinas rítmicas con sonidos metálicos y malditos.

Tenías corazón de guerrero, la mirada triste que parecía comprender todo y tu boca que sonreía al verme, el cabello rebelde, necio y aferrado como tus ganas de vivir.
Tus ojos se parecían tanto a los míos que mis lágrimas brotaban sin control cuando las miradas se cruzaban.
Tus brazos y piernas siempre dispuestos a crecer y a tirar todo lo que estuviera a su alcance.
Sólo tu pecho demostró debilidad, los pulmones estaban comprimidos en una cárcel que no se pudo expandir, lucharon por llevar el oxígeno a todo el cuerpo pero el espacio fue insuficiente y terminó por detenerse el ritmo de la respiración... Se fueron tus miradas, tus caricias involuntarias, tus olores estériles, tus deditos que apretaban con fuerza, tus ganas de comer todo líquido blanco, tus días que se llevaron consigo la única parte de mi, que tenia esperanzas de ser feliz.
Ahora, después de algunos años sobrevivo de los recuerdos y las ilusiones donde acompañas mis noches de chocolate y disfrutamos del amanecer, del frío al caer el sol.

Al despertar, la ilusión se convierte en una carga que ya no soporto. ¿Por qué no estamos juntos? Por qué tuve que despedirme de ti? ¿Por qué un padre tiene que enterrar a su hijo en la tierra y en el tiempo?  Si estuvieras aquí yo no sería un escritor apunto de morir.

Todos los derechos reservados.

            ^^^Juan Guerrero^^^


Obsidiana Roja.



Un fragmento del segundo capitulo de "obsidiana roja"
mi primer novela.