lunes, 22 de diciembre de 2014

El músico se prepara para su espectáculo, los sonidos del instrumento elegido emergen como volutas de humo visibles para mis oídos, poco a poco el humo toma la forma de una línea perfectamente marcada por una fuerza mística.
Después, la línea se interrumpe en rítmicas secuencias, intervalos de sonido y silencios que llegan hasta el fondo de mi contemplativa presencia. Ritmos tristes y alegres se turnan ahora.
De repente aparecen mas volutas molestando a la primera luchan entre ellas cada vez con menos intensidad. Se convierten en líneas y esperan su turno. Una por una con pocos intervalos de  silencio aveces dos al mismo tiempo y sobre la misma línea. Hay algunas muy gruesas y otras tan delgadas como un cabello, de una flauta nace una onda que nunca fue voluta y se une con sus compañeras mas gordas después visita a las flacas.  La música inicia en otros instrumentos con el mismo proceso.

No hay comentarios:

Publicar un comentario