Obsidiana roja.
El canto del cenzontle me regreso del sueño, esa ave mañanera que solo pude ver una vez.
Así que era mejor levantarme de prisa entes de que mi tata se despertara y viniera con su cantaleta de siempre –¡obsidiana roja te van a ganar los techalotes la aguamiel!-.
Me levanté y me vestí tan rápido como mis brazos consiguieron domar y poner en su lugar mi pantalón de tela española, las botas que me cambiaron por uno de mis perros en el segundo viaje a la ciudad de México. Y a la espalda tan solo la piel curtida de la liebre más grande que he matado.
Mientras camino en el momento más oscuro del día, justo entes de amanecer me di cuenta que los dioses que atemorizaban a los hombres durante tanto tiempo, ya no me podían dañar porque el dios de los españoles los había alejado y ahora se puede viajar en la noche, comencé a contar las cosas que los españoles nos dejan usar...
Un fragmento d
el proyecto en el que estoy trabajando.
°°°Juan Guerrero°°°

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